Decia el genial Woody Allen que dura más un capricho que el amor (o algo así....),y quizá sea cierto,porque en cuanto nos encaprichamos de alguien y este amor es inalcanzable,automáticamente se convierte en un reto,en una meta que se convierte en casi una obsesión.¿Quien no ha sentido esto alguna vez?Pero cuando por fin el objeto de nuestro deseo nos mira,nos habla, cuando por fin se fija en nosotros.....ohhh,decepción,no era aquello con lo que soñabamos, de pronto se nos cae la venda de los ojos y nos damos cuenta de que aquello no era lo que deseabamos....Y es que como dicen el amor es ciego....pero no tonto.