Decia el genial Woody Allen que dura más un capricho que el amor (o algo así....),y quizá sea cierto,porque en cuanto nos encaprichamos de alguien y este amor es inalcanzable,automáticamente se convierte en un reto,en una meta que se convierte en casi una obsesión.¿Quien no ha sentido esto alguna vez?Pero cuando por fin el objeto de nuestro deseo nos mira,nos habla, cuando por fin se fija en nosotros.....ohhh,decepción,no era aquello con lo que soñabamos, de pronto se nos cae la venda de los ojos y nos damos cuenta de que aquello no era lo que deseabamos....Y es que como dicen el amor es ciego....pero no tonto.

Todos hemos "padecido?" esto alguna vez, pero en esta mañana oscura y optimista digo: esos retos podrìan convertirse en realidad?
Tal vez aclarar la mente y saber si amamos a "quien es" o a "quien queremos que SEA".
;-)
Un abrazo Amarantine
al ser humano le gusta que le hagan sufrir, por eso cuando sabemos que le gustamos a alguien, ponemos los pies en polvorosa si no nos interesa, pero como nos ignoren, ahí estamos erre que erre, sufriendo, padeciendo... y como bien dices, si tenemos suerte y nos hacen caso... acabamos diciendo "pues no es pa tanto".
menos mal, que maduramos con los años y las ideas se aclaran, si fuesemos adolescentes para siempre, madre mía!!!!!!
saludos
Menos mal que maduramos....Carmen...pero no todo el mundo,hay quien se quedó en los quince y sigue haciendo chiquilladas...y pagandolas,claro está.